
Dolor y silencio,
por Mario Montes.
Algunos han tratado de explicar lo inexplicable, para nosotros la visita “reservada” de la ex Presidente Bachelet a Chile, de vacaciones, en momentos que se informaba de las prontas formalizaciones por el caso Tsunami nos pareció una demostración más de la frialdad y de falta de compromiso social de la ex Mandatario.
La ex Gobernante nos parece que debió saber, sin necesidad de que se lo comunicara ningún organismo, al igual que la ex Director de Onemi, que un terremoto de 8 o más grados en la escala de Richter supone, casi con completa seguridad, que las costas en que se ubica el epicentro serán afectadas por un maremoto de grandes proporciones.
Estamos totalmente de acuerdo con que se formalice a la Señora Carmen Fernández, de Onemi, al Señor Patricio Rosende, ex Subsecretario del Interior, funcionarios de la Armada y funcionarios de escasa categoría de emergencia, pero creemos que las cabezas superiores, la ex Presidente, el Ministro del Interior y de Defensa, tienen una responsabilidad inexcusable.
El espectáculo que se vio en la Onemi, donde llegó la ex Primer Mandatario y un séquito de sus colaboradores, en nada colaboró para que la entidad encargada del manejo de los desastres tuviera un cometido eficiente, todo lo contrario, las voces del oficialismo solo sirvieron para un actuar descoordinado, titubeante, confuso y entregando a la ciudadanía informaciones equívocas.
Consideramos que la falta de explicaciones de los altos personeros de la concertación, en el poder durante la fatídica desgracia que provocó la muerte de casi dos centenares de chilenos, agrava el dolor de las familias de los fallecidos con su inaceptable silencio y la grotesca manera en que quieren esquivar el bulto de sus responsabilidades políticas y/o penales.
Creemos que las actitudes de los actuales opositores, se encuentren atrincherados en el Congreso o en Organismos Internacionales, dan la razón a las mayorías que tienen tan mala imagen de la clase política, poniendo a diario un nuevo grano de arena en el desprestigio de nuestras instituciones y arriesgando al país a una asonada anarquista.
Coincidimos plenamente con los representantes del oficialismo en el sentido de que Bachelet y sus ex colaboradores le deben una explicación al país y la expresión de disculpas, por lo menos, a las víctimas de su incapacidad e improvisación, y a las familias de quienes perdieron la vida o están desaparecidos en el desastre de febrero de 2010.




